Autor: Óscar Condés | xatakafoto.com

La fotografía es una afición cada día más popular, y (nos guste o no) esto se debe en buena parte al auge de redes sociales como Instagram, y las facilidades que brindan los smartphones y una nueva hornada de cámaras cada vez más capaces, inteligentes y fáciles de usar. Esto hace que muchos se incorporen al mundo de la fotografía pensando que es un mundo de color de rosa. Pero nuestra querida afición/ profesión también tiene un lado oscuro.

Y es que, los fotógrafos solemos ser gente que hace cosas raras, cultivamos algunos mitos controvertidos y estamos acostumbrados a que nos digan cosas curiosas. Por eso, los nuevos aficionados que se están incorporando en los últimos tiempos a la fotografía deberían conocer esas verdades incómodas de la fotografía que normalmente no se suelen contar.

Mejor cámara no te hace mejor fotógrafo

Lo hemos dicho mil veces, y aunque es algo a lo que normalmente nadie hace caso (siempre queremos tener lo mejor) no hay mayor verdad que ésta. Por muy buena cámara que te compres no vas a hacer mejores fotos, ni un modelo «X» te va a permitir hacer algo que otro modelo «Y» no te permita.

En honor a la verdad, es cierto que ciertas disciplinas necesitan de algún tipo de equipo especial (ya sea en forma de cámara, objetivos o accesorios), pero podemos decir que en el 80% de los casos la cámara que utilicemos no será en absoluto determinante para nuestros propósitos. Para ser un buen fotógrafo lo que necesitamos es aprender y practicar mucho.

El equipo que utilicemos tiene su importancia, pero lo más importante está detrás del visor. Y no, no hace falta tener una cámara grande con un teleobjetivo enorme para ser profesional. Seguro que aún se dan casos de fotógrafos a los que no les toman en serio por llevar una cámara “pequeña”, pero en la era de las cámaras sin espejo eso con el tiempo desaparecerá.

Nadie nace sabiendo

Es cierto que hay personas que tienen buen ojo para la fotografía y otras que les cuesta más, pero también es cierto que para aprender fotografía hay que estudiar y, sobre todo, practicar mucho. La destreza no se recibe por ciencia infusa y la fotografía es un arte, no un regalo.

Así, por muy bien que se nos dé, conseguir buenas imágenes es el resultado de un largo proceso de aprendizaje que comienza con la técnica fotográfica y acaba cuando la ponemos en práctica al componer y exponer una toma. Un proceso largo que, además, nunca termina del todo pues nos exige estar constantemente aprendiendo (estudiando, leyendo libros, viendo exposiciones…) y practicando, ya sea para asimilar nuevas habilidades o no perder las que ya tengamos.

Hay que echarle paciencia

Y no un poco, sino mucha paciencia. La toma perfecta no se consigue ni a la primera ni fácilmente. En las salidas a la naturaleza, por ejemplo, es muy difícil llegar a un sitio y encontrarse la luz adecuada en el lugar perfecto así que… toca esperar a que se den las condiciones que imaginábamos o buscar la mejor localización.

Habitualmente vemos fotografías espectaculares que nos gustaría reproducir pero no solemos ser conscientes de que esas imágenes no se han hecho fácilmente. Seguramente han sido el fruto de un arduo trabajo del fotógrafo que le ha echado muchas horas (quizá días) buscando el lugar adecuado, visitándolo en diferentes momentos del día para tener distintos patrones de luz y… teniendo mucha paciencia para esperar el momento adecuado.

No pasa nada por ser aficionado

Cuando comenzamos en fotografía normalmente siempre queremos avanzar rápidamente y llegar al “estatus de profesional”. Sin embargo, ser aficionado no significa que tengamos menos talento que un fotógrafo profesional. De hecho, en muchos casos ocurre lo contrario ya que los profesionales se ven abocados a hacer trabajos poco creativos (además de lidiar con otros aspectos burocráticos como en cualquier profesión).

Siendo aficionado nadie te obliga a hacer fotos que puede que no te interesen. Por el contrario, puedes dedicarte a disparar a lo que más te apasione o te llame la atención, y probar cosas nuevas sin necesidad de que los resultados sean buenos. Además, la habilidad y la sensibilidad artística no son exclusivas de los profesionales de la fotografía.

Retocar no es la panacea

¿Cuántas veces se dice aquello de «eso lo arreglamos después con Photoshop»? Muchas ¿verdad? Pues bien, aunque es cierto que el postprocesado de imágenes es una valiosa herramienta es sólo eso, una herramienta y no una tabla de salvación.

Por ello, nuestro trabajo como fotógrafos debería estar orientado a obtener en cámara el resultado más acabado posible, dejando el retoque para cosas básicas o efectos que sean difíciles de lograr en cámara. Ah y, por supuesto, aunque luego apliquemos a nuestras fotos algún filtro para que tengan un look especial, deberíamos tratar de no excedernos. Si una foto no dice nada de por sí, no debería convertirse en otra cosa por mucho Photoshop que le apliquemos.

Se pueden hacer fotos con mal tiempo

Siempre solemos asociar la fotografía con el buen tiempo, pero esto no deja de ser un mito más. No sólo se pueden hacer fotos cuando la climatología no acompaña sino que pueden ser una buena oportunidad para practicar otro tipo de tomas y desarrollar nuestra creatividad fotográfica.

Porque, seamos sinceros, un cielo azul totalmente raso no siempre es el mejor marco para una foto interesante; Por el contrario, unas nubes amenazadoras de tormenta pueden dar mucho mayo dramatismo a la imagen. Así, debemos aprender a sacar provecho de cosas como los reflejosque producen los charcos cuando llueve, o de la niebla que da un tono onírico a cualquier fotografía.

Mejor gastar el dinero en viajar que en equipo

Al hilo de lo que decíamos en el primer epígrafe, si una cámara mejor (o más nueva) no va a hacernos mejores fotógrafos… ¿por qué no emplear el dinero en otras cosas? Por ejemplo en viajar, algo que suele asociarse con la fotografía porque nos permite practicar nuestra afición en sitios nuevos y que nos motiven.

La fotografía es un hobby caro pero, a menos que realmente necesitemos comprarnos una nueva cámara, óptica u otro accesorio, es mejor guardar el dinero para viajar a algún lugar (quizá único) que nos ofrezca nuevas oportunidades para crear imágenes sugerentes o, simplemente, diferentes a lo que solemos hacer habitualmente.

Autor: Óscar Condés | xatakafoto.com

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