Autor: Fernando Sánchez | Xatakafoto

Disparar en Formato JPEG | Cómo ajustar tu cámara


Trabajar directamente con este tipo de archivo exige una profesionalidad fuera de toda duda. Cualquier error de exposición supone tener que tirar la fotografía a la papelera, así que vamos a ver cómo configurar nuestra cámara para conseguir el archivo perfecto en formato jpeg.

Es verdad que muchas veces parece que no necesitamos toda la información que nos facilita un archivo RAW. Pero tenemos que recordar que es más sencillo pasar de 65.536 niveles de luminosidad por canal de un archivo RAW a los 256 niveles por canal de un jpeg, que hacerlo al revés.

En un jpeg lo que no existe es imposible recuperar. Sin embargo, con un RAW, tenemos más posibilidades de recuperar información perdida, como un cielo quemado o una sombra subexpuesta. Es así de sencillo. La comparación puede resultar exagerada pero nos gusta decir que un archivo RAW es un negativo plano con el que todo es posible; y un jpeg es una diapositiva. O era perfecta o la teníamos que tirar a la basura.

Hay un par de motivos que justifican disparar en formato jpeg:

  1. Si nos dedicamos al mundo del periodismo y necesitamos enviar rápidamente las fotografías a la agencia. Por ejemplo, un fotógrafo en un partido de fútbol.
  2. Si estamos obligados a hacer muchas fotografías y no tenemos tiempo para procesarlas todas. Recuerdo a un fotógrafo que documentaba todas las excavaciones arqueológicas en Egipto de esta forma.

Cómo configurar nuestra cámara para disparar en formato jpeg

Vamos a ver cómo podemos configurar nuestra cámara para asegurar la fotografía. Si aceptamos ya no hay vuelta atrás. Confiamos en la cámara como reveladora de nuestros recuerdos y admitimos que borre toda la información que ella no considere necesaria. **Es un labor destructiva. **

Ajustar el equilibrio de blancos

No podemos confiar en el ajuste automático, el AWB. No queda más remedio, si queremos la máxima calidad, que averiguar la Temperatura de color de cada situación para no equivocarnos. Sobre todo si queremos hacer fotos en interiores con luz artificial. Solo tenemos que averiguar la luz que nos alumbra: fluorescente, tungsteno… y hacer el ajuste necesario.

Así tendremos los colores adecuados y no nos veremos obligados a cambiar la información de todos los píxeles para lograr lo que estábamos buscando.

Enfocar el archivo

La nitidez solo es posible si hemos enfocado correctamente con nuestro objetivo. No hay otra forma de lograrlo. Cualquier otra argucia no es más que el aumento de la acutancia, es decir, el aumento del contraste de los tonos medios.

Dentro de los perfiles de la cámara, lo que nos obliga a adentrarnos en los menús, encontramos un punto en el que nos deja aumentar este valor. La imagen parecerá más viva, incluso de más calidad. Pero hay que tener cuidado, si nos pasamos nuestros archivos jpeg parecerán imágenes artificiales sobre enfocadas.

Controlar el contraste

Otro de los parámetros que podemos ajustar en la cámara es precisamente el contraste. Si tuviéramos un RAW, sería ideal que fuera plano para poder trabajar más a fondo el archivo. Pero en un jpeg no podemos pensar así. El fotógrafo jpeg deberá elegir un contraste final en el momento de hacer el disparo.

Es en ese justo momento cuando deberá elegir, dentro de los menús de cámara, la separación de los blancos y los negros. Elegir más o menos marcará su estilo fotográfico. Y no hay marcha atrás.

Ajustar la saturación

Otro parámetro fundamental dentro del revelado de una fotografía. ¿Nos gustan las fotografías con colores puros? ¿Preferimos algo más suave? Date prisa en decidir porque la saturación de un jpeg, además de cambiar la exposición de nuestras fotografías, es definitiva. Es verdad que luego podemos subirla o suavizarla, pero siempre a costa de perder calidad en el archivo.

Por este motivo es importante tenerlo claro desde el primer momento. Es verdad que podemos ir cambiando hasta dar con el resultado apetecido. Puede parecer más rápido trabajar así pero si un día nos levantamos saturados, otro día puede que tengamos un sentimiento más plano. Y a lo mejor no nos acordamos de cambiar los parámetros.

La realidad de disparar en jpeg

Trabajar en jpeg exige utilizar la cámara como un ordenador. Conocer a fondo todas sus pantallas para elegir un ajuste u otro, un revelado más o menos marcado. Todo lo que no queremos hacer en la computadora lo tenemos que ajustar en la cámara. Y encima con la desventaja de no poder aprovechar la marcha atrás.

Cada uno tiene que elegir cómo trabajar. Pero se ha extendido la idea de que disparar en jpeg es más sencillo, cuando no es así. En realidad hacemos lo mismo. Pero si nos equivocamos no podemos volver al original. Lo que hemos conseguido es lo que tenemos. Y no lo podemos devolver. Es quizás el formato más exigente, más técnico y menos permisivo. ¿Tú cuál eliges?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.