Es muy común enfrentarnos a situaciones peculiares en las que necesitamos ciertas condiciones para lograr nuestra fotografía pero no contamos con los aditamentos requeridos muchos de ellos son muy costosos- y un ejemplo de esto son los aditamentos para nuestro flash, un elemento de mucha ayuda. Aquí te ofrecemos algunas ideas muy prácticas para que tú mismo los fabriques en casa muy fácilmente y resuelvas diversas situaciones de iluminación con estos otros “trucos caseros”.

El flash es una ayuda inestimable cuando queremos tomar fotografías con poca luz y también cuando lo utilizamos como luz de relleno para fotografías a contraluz o con zonas de sombra. Sin embargo, al utilizarlo podemos enfrentarnos al problema de que su luz es tan fuerte y puntual, que proyecta sombras muy duras y nítidas, evidenciando su uso por los efectos causados en las fotos que tomamos. Para solucionar este problema necesitamos difuminar su luz y suavizar las sombras proyectadas, y lo mejor para lograrlo es usar algún tipo de difusor para nuestro flash.

Si bien existen muchos modelos comerciales disponibles en el mercado, con un poco de ingenio podemos improvisar algunos muy fácilmente y prácticamente sin ningún costo, y lo mejor de todo es que obtendremos resultados más que aceptables.

¿Qué es un difusor para flash?

Es un elemento semi-translúcido que se coloca delante del flash para lograr una luz más difusa (como su nombre lo indica) y menos frontal sobre el sujeto que vamos a fotografiar. De esta forma obtendremos una iluminación menos dura, que proyecte sombras más difuminadas (no tan nítidas), con lo que lograremos imágenes que tendrán una apariencia menos plana y más natural. Además, si los utilizamos con los llamados «geles» (plásticos semi-rígidos) de colores, también podremos obtener distintas tonalidades que modificarán la «calidez» de la escena.

¿Cómo son los difusores?

Debido a la gran cantidad de tipos y modelos de difusores existentes en el mercado, sus formas y tamaños son muy diversos. Todos ellos se pueden adquirir en tiendas especializadas o a través de Internet, y la mayoría de flashes externos incluyen algún tipo de difusor. Veamos algunos ejemplos:

Difusores caseros.

Los difusores «hechos en casa» nos servirán de manera muy similar a los comerciales. Todos se pueden fabricar con materiales caseros que puedes conseguir muy fácilmente. Quizás su aspecto no sea tan «profesional» como los comerciales, es cierto, pero cumplirán sin duda con su función prácticamente igual a aquellos disponibles en el mercado.

A continuación te ofrecemos una serie de ideas muy prácticas e ingeniosas para que puedas fabricar distintos modelos de difusores para diversos tipos de flash, ya sean externos o integrados a las cámaras, y aunque te ofrecemos una breve explicación en cada caso, las fotografías «hablarán» por sí solas.

Difusor con pañuelo desechable

Este es un modelo muy versátil porque lo puedes usar para todo tipo de cámaras y flashes. Lo único que tienes que hacer es poner un trozo de «kleenex» o servilleta de papel delante del flash. Si utilizas servilletas de varias capas es mejor, ya que puedes regular la capacidad de difuminación de la luz poniendo una, dos o más capas.

Difusor con botella de plástico

Este es un modelo que podrás utilizar especialmente para macrofotografía, ya que llevará la luz a la parte delantera del objetivo de tu cámara y la repartirá de manera uniforme. Puedes forrar la parte superior por dentro con papel aluminio, con lo que le dará a la luz mayor capacidad de reflexión hacia abajo. También lo puedes adaptar a un flash externo.

Difusor con bote de rollo de película de 35 mm.

¿Recuerdas los botecitos de plástico blanco translúcidos en donde venían los rollos de películas de 35 mm? Bueno, solo necesitas uno de esos o algo similar, un cúter, un marcador y algo de maña. Marcas sobre él la medida del flash de tu cámara, le haces los cortes sobre esas marcas y listo. Es importante que dejes el aro superior del botecito completo para poder cerrar la tapa, así lograrás que se dirija mejor la luz y no se caiga tu nuevo difusor.

Difusor con plástico translúcido

Este es un modelo un poco más elaborado. Necesitas un plástico translúcido blanco (como el que se usa en las portadas para encuadernar) que puedes conseguir en cualquier papelería y una liga para sujetarlo al flash (puede ser de las que usan las mujeres para sujetarse el cabello). Deberás recortar el plástico a la medida que necesites, pero puede ser más o menos grande para que le des la forma y la separación que más te convenga. Mientras más lo alejes del flash, más difuminará la luz. Lo bueno de este sistema es que es duro y flexible, así que no se estropeará y lo podrás guardar en cualquier esquina de tu estuche fotográfico.

Difusor con bolsa de burbujas

Este es un modelo muy simple y fácil de adaptar, y por cierto, poco vistoso pero con muy buenos resultados. Simplemente consigue una bolsa de burbujas (actualmente se utilizan en muchos empaques), introduce en ella la cabeza del flash, sujétala con una liga y listo. También puedes utilizar un trozo de este material, uniéndolo con cinta adhesiva y dejando un lado abierto para introducir la cabeza del flash. Ya tienes tu difusor. Puedes probar plásticos con diferentes tamaños de burbujas y ver los resultados.

Difusor con tarjeta de presentación

Verdaderamente simple. Solo necesitas una tarjeta de presentación y una liga. Quizás es el modelo más sencillo y seguramente lo has visto usar por fotógrafos profesionales. En realidad es un modelo de reflector y hay que usarlo con el flash en posición vertical, con lo que se dirigirá la luz hacia arriba, pero la tarjeta nos reflejará parte de esa luz hacia adelante. Por supuesto que la tarjeta deberá ser de color blanco y lo tienes que usar en habitaciones cerradas, porque se necesita un techo o una pared para que se refleje la luz. Ten en cuenta el color de las paredes o el techo, ya que puede darte tonos con ligeros dominantes de color.

Difusor con «goma eva»

Básicamente, este modelo es una variante del difusor con tarjeta de presentación, pero usando un área reflectora más grande. Lo desarrolló Peter Gregg y puedes ver su video en Youtube. También deberás usar tu flash en posición vertical para que refleje mayor cantidad de luz y lo puedas orientar para tomar fotos en formato vertical. Este reflector se ha probado para retratos y fotografía de piezas pequeñas (tipo catálogo) y es sorprendente la forma en que difumina la luz, ya que apenas aparecen brillos y las sombras pierden toda su dureza.

Se puede utilizar cualquier tipo de cartulina blanca o papel, especialmente el papel grueso usado para impresoras de inyección de tinta (que tiene un lado opaco y otro brillante, que será el que usarás para reflejar la luz), pero Peter recomienda usar «goma eva» color blanco, ya que es un material altamente reflectante y que no se deforma. Este material se usa mucho en manualidades y para los pisos de «foamy», por lo que podrás encontrarlo en varios lugares que aparecen en Internet (busca «foamy» o «goma eva») y es bastante barato. Si lo calificáramos en cuanto a su relación calidad/precio/facilidad de uso, este reflector obtendría un diez.

Hasta aquí con estas ideas que solo son algunas de las más populares y más utilizadas por su sencillez y accesibilidad. Por supuesto que existen innumerables variantes de cada una y muchos otros modelos de difusores caseros para flash, todos creados con un gran ingenio. Así que no te limites únicamente a estos, deja volar tu imaginación – estamos seguros que tú mismo inventarás otros a partir de estas ideas: el mundo está lleno de difusores, solo es cuestión de encontrarlos. Antes de terminar y ofrecerte algunos consejos finales, te compartimos una serie de fotografías muy «elocuentes» con más ideas y variantes. Queremos que notes la gran cantidad de materiales que puedes utilizar (varios de ellos muy peculiares) para fabricar tus difusores y reflectores caseros, algunos un poco más elaborados y específicos, otros muy simples, otros con filtros de colores y otros más un tanto «extravagantes», pero todos creados con un gran ingenio para satisfacer las innumerables necesidades de un fotógrafo como tú.

Algunos consejos y comentarios finales:

– Cuando uses un difusor para tu flash, es probable que tus fotos salgan un poco subexpuestas, así que es recomendable que hagas un par de pruebas antes de obtener tu toma definitiva.

– Puedes agregar filtros de colores para cubrir el difusor de tu flash. Estos filtros te permitirán lograr diferentes tonalidades de iluminación para modificar la «calidez» (temperatura de color) de la escena. Prueba con distintos materiales translúcidos, cuidando que el que vayas a utilizar no se queme fácilmente por estar en contacto directo con el flash (los separadores de plástico de colores usados en las carpetas de argollas o los sobres de plástico transparente de colores, tienen buena resistencia al calor).

A pesar de que la mayoría de los flashes externos actuales ya no generan temperaturas muy altas, aún existen modelos que al usarlos (dispararlos) repetidamente, pueden generar suficiente calor y comenzar a quemar el material de tus filtros de color (como el celofán, que es muy delgado). Esto lo podrás evitar alejándolo un poco del flash o bien fabricando cuadros forrados de celofán (o del material que vayas a utilizar) y adaptándolos a tu difusor. Aquí te damos un ejemplo de un difusor casero al que se le agregaron cuadros forrados en filtros de colores:

-Como ya vimos en dos de los modelos, el difusor lo puedes utilizar como reflector dirigiendo tu flash externo hacia el techo o paredes, pero puedes también forrar la cara reflejante de tu difusor con papel aluminio para lograr mayor luminosidad y ver los diferentes resultados. Todo está en hacer pruebas y notar diferencias.

– Dependiendo de la manera en que utilices tu flash externo (con y sin difusor/reflector) y la posición en que lo uses (apuntando en diferentes ángulos), los resultados en tus fotografías serán distintos. En la siguiente imagen se muestran algunas maneras de usarlo (imágenes superiores) y los resultados de cada una de ellas (imágenes inferiores). Nota las diversas intensidades y nitidez de las sombras proyectadas, así como la temperatura de color resultante.

Como de costumbre, esperamos que estos «trucos caseros» de fotografía hayan sido de tu agrado y te ayuden a solucionar algunas situaciones de iluminación con facilidad y sin necesidad de grandes inversiones. Más adelante te ofreceremos algunos otros, así que no dejes de buscarlos en nuestro blog de SmileNews.

Ten presente que la fotografía te ofrece posibilidades casi infinitas y con tu creatividad e imaginación, y sin importar la cámara ni el accesorio que utilices, siempre podrás lograr darle a tus fotos ese único y peculiar «toque artístico» personal – y no olvides que las puedes tener en tus manos como un verdadero libro de arte con FOTOsmile.

Autor : Luis Levy | Fotógrafo y escritor.

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